Tema 1. Los pueblos prerromanos
Este tema se ha añadido en la nueva reunión para la preparación de la EvAU en este curso 2021/2022.
Los pueblos prerromanos hacen referencia a un concepto genérico en el que podemos ubicar muchos aspectos de la Historia de España. En el estudio histórico debemos llevar cuidado con el uso de un vocabulario correcto. En este caso, nos vamos a centrar en el estudio de los íberos, celtas, Tartessos y el proceso de las colonizaciones fenicia, griega y púnica. Por lo tanto, nos adentramos en un período histórico conocido como la protohistoria, que ha sido utilizado tradicionalmente para definir el período que se sitúa entre el año 1200 a.C. y los años finales del siglo III a.C. iniciándose con las invasiones indoeuropeas de la península Ibérica y la llegada de los romanos.
La protohistoria se incluye como un período intermedio entre la Prehistoria
y la Historia debido a la aparición de las fuentes escritas. La Prehistoria se
caracteriza por la falta de documentación escrita y la principal característica
que utilizamos para determinar el inicio de la Historia es la propia aparición de la
documentación escrita. Y es que la escritura es un testimonio vivo de las sociedades que son objeto de estudio, de ahí su importancia. La escritura nos muestra un testimonio directo e intencionado, por lo que se reduce considerablemente el grado de interpretación de la cultura material que aparece y llega a nosotros gracias a la arqueología.
Aprovechamos estas definiciones para puntualizar que la llegada de la Historia es un proceso diacrónico. Esto quiere decir que es un proceso que no ocurre al mismo tiempo en todos los lugares. Normalmente tenemos el fallo de considerar a nuestro territorio como el ombligo del mundo, pero debemos ser conscientes que las sociedades de este tiempo poseían un conocimiento muy importante del territorio que conocían, pero que, a su vez, este territorio era muy reducido. Esta situación provocaba que el progreso de estas sociedades fuera muy diferente y podamos analizar a poblaciones con un diferente grado de desarrollo y progreso.
Así pues, tendremos sociedades que viven en la Historia, ya que dominan la escritura, y otras poblaciones que se mantienen en la Prehistoria, ya que no hemos encontrado aun evidencias escritas. Además, tenemos noticias de algunas sociedades en forma escrita pero procedente de otras sociedades, es decir, hay sociedades que escribieron noticias de otras sociedades prehistóricas. A este fenómeno responde la Protohistoria: un momento en el que los historiadores podemos analizar a sociedades a partir de fuentes escritas pero de forma indirecta, ya que estas fuentes proceden de otros pueblos, por lo que debemos tenerlo e cuenta para su estudio ya que el punto de vista del autor o el propio conocimiento de estas sociedades puede estar "contaminado" por agentes externos. Si queremos hacer un estudio histórico debemos tenerlo en cuenta para seguir un método científico.
Tenemos noticias de esta Protohistoria ibérica que se corresponde con estos pueblos prerromanos gracias a autores clásicos, aunque son escasos y debemos utilizarlos con mucha precaución. La "Ora Maritimae" del escritor del siglo IV d.C. Rufo Festo Avieno se basa en fuentes escritas con más de mil años de diferencia.
1) El paso del Bronce al Hierro:
Este período comprende, a grandes rasgos, desde el 1200 a.C. hasta el 500 a.C. En este período se suceden las subfases del Bronce Pleno y final, hasta el 800 o 700 a.C. y la primera Edad del Hierro. Tenemos que tener en cuenta que estas fechas pueden variar en función de los hallazgos que vayan apareciendo y que pueden mover estas fechas hacia un lado o hacia otro y varía de unas zonas a otras ya que la evolución del sur peninsular es distinta al de la meseta central. Debemos cambiar nuestra noción en la que el mundo está totalmente conectado (el actual) con un mundo desconectado en el que se inician unos leves contactos culturales que provocan la aparición de las influencias que pueden determinar el devenir de los procesos históricos de estas sociedades: las influencias de los pueblos indoeuropeos por una parte (norte y centro) y las de los fenicios y griegos (costa mediterránea). De esta manera, podemos destacar diversos focos culturales en la península:
a) Cultura de los Campos de Urnas: Se desarrolla en el noreste peninsular y se caracteriza por la aparición de urnas funerarias en las que depositaban las cenizas de sus muertos. Esta cultura se relaciona con la llegada de los pueblos indoeuropeos y los celtas. Algunos de sus yacimientos más importantes son: la necrópolis de Agullama o el de Cortes de Navarra.
b) Foco cultural de la zona mediterránea: Se extiende por el sureste peninsular donde se verá influenciado por la llegada de las llamadas colonizaciones en la siguiente fase. Entre los restos encontrados más importantes destacan objetos de bronce y en sus últimos momentos la aparición del hierro. Destaca el tesoro de Villena con objetos de oro que pertenecían posiblemente al ajuar de un príncipe de la zona.
c) Cultura del bronce atlántico: Se desarrolla en el oeste peninsular y aquí destacan los objetos de cobre, estaño y oro. En cuanto a su hábitat podemos resaltar la aparición del castro integrado por cabañas circulares protegidos por fosas y empalizadas.
d) Cultura de Cogotas: Aparece en la Meseta con una fuerte presencia en la actual provincia de Ávila. Entre sus objetos destacan los cerámicos sobre los metalúrgicos. Eran gentes dedicadas principalmente a la ganadería y resalta el yacimiento del poblado de Soto de Medinilla en Valladolid.
e) Cultura de las Baleares: En estas islas se desarrolla la cultura talayótica que deben su nombre a grandes megalitos (los talayots) en forma de torres defensivas o las navetas, que eran sepulcros colectivos en forma de nave invertida. Las taulas eran grandes mesas de piedra que se localizaban sobre todo en Menorca. Estos testimonios emparentan esta cultura con el megalitismo.
2) Tartessos:
A la misma vez que estas culturas se desarrollaban por el Mediterráneo, el centro y el oeste peninsular, se desarrolló en la Andalucía occidental una cultura que va ligada a un mítico poblado: Tartessos.
Aparecen diferentes referencias a este poblado en numerosas fuentes escritas, entre ellas Avieno que la identifica con Cádiz, aunque otros autores la relacionan con un río o con una región. En cualquier caso poseemos los suficientes restos materiales y de forma indirecta hasta restos escritos, que nos sitúan un período de apogeo en esta época con una gran concentración humana, un fuerte desarrollo económico y contactos estrechos con los pueblos colonizadores, en este caso con los fenicios.
Se alcanzó una gran especialización en la orfebrería con objetos de bronce (el llamado bronce tartésico caracterizado por el uso del latón) y que da lugar a los tesoros de Aliseda en Cáceres y el del Carambolo en Sevilla. También tenemos testimonios de sus poblados con viviendas de planta rectangular y con grandes murallas como se denotan de los yacimientos de Cerro Macareno, Cerro Salomón o Carambolo. Desarrollaban la agricultura, la ganadería, la minería y la pesca potenciando una especialización de funciones que acababa en una fuerte jerarquía con una élite dominante a cuyo frente se erigía un rey, como el famoso Argantonio del que tenemos noticias gracias al propio Heródoto.
A mediados del I milenio a.C. se desvanece esta sociedad y su final es aun un misterio. Posiblemente, arrastrados por la influencia de los pueblos colonizadores, simplemente evolucionaron a los turdetanos que acogieron tradiciones tartésicas y las mezclaron con sustratos culturales cercanos como los íbeos o los fenicios.
3) Las colonizaciones:
En el otro extremos del Mediterráneo el desarrollo cultural de sus pueblos era mucho mayor que la parte oeste europea, lo que provocó el inicio de un proceso colonizador debido a la expansión de esos pueblos, fundamentalmente griegos, fenicios y cartagineses, que se echaron al mar en busca de tierras de oportunidades que dominar para mejorar sus condiciones de vida. Mientras que en la península aun no sabíamos lo que era navegar, los poblados íberos cercanos a la costa comenzaron a ver como llegaban gentes subidos en artilugios que les permitían cubrir grandes distancias sobre el mar. Estos “indígenas” seguramente sentirían una sensación parecida a la que sintieron los indios occidentales cuando vieron llegar a Colón y la Niña, la Pinta y la Santa María en 1492.
a) Los fenicios: Fueron los primeros que llegaron a las costas peninsulares hacia el 800-775 a.C. en Cádiz o Gadir, como ellos la llamaron. Además, fundaron otra serie de factorías o colonias en la costa andaluza, como Toscanos. Estas factorías eran puntos estratégicos para desarrollar el comercio que no se adentraban en una colonización del interior. Los fenicios llegaron a estas tierras atraídos por la riqueza minera de la zona y ejercieron una influencia cultural notable entre los pueblos ya residentes como podemos observar en el urbanismo con el paso del poblado a la aparición de las primeras ciudades. Además, otra aportación resaltable fue el torno alfarero y mejoras en la orfebrería y en la metalurgia, así como en las creencias o en el desarrollo de la escritura.
b) Los cartagineses: Cartago recogió la antorcha de la antigua Tiro, capital de los fenicios, tras su caída. La colonización cartaginesa fue notable en la isla de Ibiza donde establecieron una colonia de carácter comercial. También hay restos de su presencia en Mallorca, Villaricos, Almuñécar, Málaga o Cádiz, que servirían al desarrollo de un estado fuerte con posterioridad que rivalizaría con Roma y que tendría su capital en la actual Cartagena, la antigua Cartago Nova.
c) Los griegos: Su colonización fue posterior a la fenicia también y se centró en las costas levantinas. Este proceso fue protagonizado sobre todo por los griegos focenses a partir del comercio activo que realizaban con Tartessos desde la fundación de Massalia, actual Marsella. Entre las colonias más importantes en suelo peninsular debemos destacar a Emporion, actual Ampurias, y Rhode que responden a un urbanismo con calles regulares y con una importante muralla. Posteriormente la colonización fue más al sur apareciendo Akra-Leuke (Alicante) y otras ciudades.
Se han constatado la presencia de monedas griegas o dracmas en estos yacimientos, productos cerámicos como cráteras y de bronce como cascos o figuras de centauros.
4) Los pueblos prerromanos peninsulares:
Se denomina como prerromanos a los pueblos establecidos en la península en la llamada segunda Edad del Hierro, es decir en torno a la última mitad del primer milenio (500-218 a.C.). Podemos dividirlos en dos grandes grupos: los íberos y los celtas, y un tercer grupo que tradicionalmente se ha denominado como celtíberos en el que se ven aportes de ambas culturas.
a) Los íberos:
Este término hace referencia a los pueblos que se encontraban en la península y se vieron influenciados principalmente por la cultura griega. Entre los principales pueblos ibéricos podemos destacar a los mastienos en la costa murciana, a los bastetanos y turdetanos en Andalucía, a los contestanos en Valencia y a los indigetes en Cataluña.
Estos pueblos tenían a la agricultura como su principal actividad económica, aunque también practicaban la ganadería y la minería. Además, tuvieron intercambios comerciales entre estos pueblos, posiblemente influenciados por las colonizaciones, gracias a la aparición de la moneda.
Su sociedad estaba fuertemente jerarquizada y gobernada por los reyezuelos (régulos, basileus…) que ejercían su autoridad sobre el territorio que controlaba una ciudad. Junto a estos monarcas aparecían consejos de ancianos y una élite de guerreros que empuñaban las famosas falcatas. En la parte inferior de la sociedad se encontraba la multitud de agricultores, ganaderos y artesanos, y por debajo de ellos los siervos y los esclavos. En cuanto a su religión se han encontrado importantes santuarios como el del Cerro de los Santos.
Su forma de enterramiento principal fue la incineración y destaca una enorme diversidad de tumbas que muestran la estratificación de la sociedad. En la cima encontramos los enterramientos con turriformes y las tumbas de cámara, donde apareció, en uno de ellos, la famosa Dama de Baza. Otras obras de arte importantes son la Dama de Elche, la Bicha de Balazote o la Oferente procedente del Cerro de los Santos. En cuanto a su escritura aun tenemos problemas para descifrarla.
Los núcleos urbanos o ciudades eran conocidos con el nombre de oppida destacando su importancia en Andalucía. Aparecían poblados con planos regulares y protegidos con murallas, muchas veces situados en lo alto de un cerro.
b) Los celtas:
Se situaron en el centro y en el norte peninsular con una clara influencia indoeuropea. La principal actividad económica era la ganadería y destacaba el nomadismo, por lo que la presencia de las ciudades era bastante limitada.
Entre el Ebro medio y la zona oriental de la Meseta norte encontramos a los llamados celtíberos, que no eran otra cosa que pueblos celtas con un grado mayor de influencia cultural ibérica como los lusones o los arévacos. En esta zona se desarrollaron núcleos urbanos que pasaron a la historia como Numantia o Termantia.
Más al sur se establecieron los vettones conocidos por sus famosos verracos que eran esculturas animales relacionados con la ganadería. Al sur del Sistema Central se situaban los carpetanos y al oeste, los lusitanos, en la actual zona portuguesa. Al norte de estos último se ubicaban los galaicos que desarrollaron los castros que se ubicaban en lo alto de un cerro y estaba fuertemente fortificado con casas con planta circular que se basaban en la ganadería como su principal actividad económica. En la cornisa cantábrica se encontraban los astures, los cántabros y los vascones, entre otros pueblos, que poseían como una característica destacada un régimen matriarcal donde las mujeres desempeñaban las principales actividades en los poblados.
Aquí os dejo el tema 1 en word





Comentarios
Publicar un comentario